Thursday, October 13, 2011

Ciclos y Giros:


Una de las virtudes que el hombre usurpa (si Luis) de la deidad es creer que puede operar su voluntad para cerrar ciclos. Ciclos de vida hablo, pretender que se pueden tomar hechos del pasado (que nos afectaron), manipularlos y hasta retorcerlos para luego, cuando intuimos que ya tienen forma digerible, ponerle punto final a la memoria buscando tranquilidad, tranquilidad relativa por supuesto, porque inmediatamente se genera otro recuerdo que toma el lugar del anterior sin desplazarlo realmente, por tanto el cierre de un ciclo se convierte solo en un giro. Por otro lado, la psiquis humana debe funcionar en un medio controlado porque ya basta con saber que somos insignificantes, débiles y vulnerables ante hechos que por su naturaleza no podemos entender, y la respuesta ante la ignorancia (y el miedo) es simple, generar una verdad acomodaticia y simplona que nos permita dormir, es por eso que irremediablemente ante un recuerdo perturbador reaccionamos buscando pelea, retándolo a él y su dueño, pidiéndole explicaciones, sin quererlas realmente, hasta aniquilarlo para hacer del mismo lo que siempre hemos pensado de él, que fue una mierda, que no nos afectó y al hoyo con él. Pero, ¿Qué pasa cuando renunciamos al presente en actitud esquizoide donde todo pasado fue mejor cuando sabemos que no fue así? Pues simple, renunciamos a recibir el amor del ahora, las caricias de quienes nos rodean, bloqueamos la palabra y el aliento de quienes hacen esfuerzos para hacernos regresar al presente y aquí entre nos, tarea inutil, nada tiene valor porque en unos años, cuando la demencia senil nos atrape, viviremos en una nebulosa de recuerdos forjados, incapaces de recibir lo que nos ofrece la vida porque simplemente ya ella (Dios) no tiene nada que ver con nosotros. Mi defensa ante lo anterior es hacer que los recuerdos llenen un inmenso vaso de ternura, porque si los jurungo pasa lo que al viejito, me joden.

Antonio Bieliukas Diaz
Escritor.

Tuesday, April 26, 2011

“El Ultimo Ángel”

Si bien es cierto que mantengo la postura sobre la libertad de expresión en mi país (con la idiota y complaciente autocensura de algunos medios y sus sirvientes) y siendo como fui censurado al no publicarse un escrito mío mas bien “come flor” que maltrataba el tema, por acontecimientos que vienen navegando desde hace un tiempo, debo suspender la pausa que le impuse a mi blog para dar gracias a la familia de Corporación Aruacas, SL, que es igual que agradecer a Jimmy, a Mary y a Santiago, por haberse atrevido a romper una barrera que parecía insalvable al publicar mi novela “El Ultimo Ángel” tal y como siempre quise que se hiciera, en otras palabras, con amor, pasión por las cosas bien hechas y un respeto reverencial hacia el texto que bien habla de él, aun con las fallas impuestas por la ausencia de razón (sentido común) manifiesta de su autor. Por supuesto el texto se ve engrandecido por la presencia en su portada de una obra de mi amigo Felipe Herrera y a él y a su María debo dar más que gracias sobre todo al confiar que el contenido del libro es de la talla del Ángel de Felipe, cosa que por cierto aspiro y espero de corazón. Al Dr. Galdo, pues ni hablar, haciendo una pausa en su labor de Maestro Parrillero vinculó la obra de Felipe a mi nombre y al nombre de la obra, sobre un cielo misterioso que con un ardor que se intuye siembra de dudas la aparente pasividad de su color. A los lectores que accedan a mi libro no les voy a dar ningún consejo, no les voy a indicar el camino para transitar por su tortuosa prosa, pero también debo agradecer de antemano su valor al sumergirse en una obra que habla de la simpleza de la vida de la mano de la más absoluta complicación. Una parte del texto resume la intención del mismo y queda encerrada en lo que sigue “De antemano puedo asegurar que perder la razón no tiene ningún efecto digno de referir, porque a partir de su ausencia todo se vuelve realidad” o más bien como recomienda Jimmy, asumiendo su alter ego de guía de museos y hace referencia a viajar por “El Ultimo Ángel” como si se tratase de El Prado, indicando, para salvar posibles caídas al abismo de las ideas delirantes atrapadas en la obra, que “El único detalle es que este museo no puede existir, porque sería la combinación de todos los museos del mundo o de ninguno, con una única señal en la entrada que rece: «PROHIBIDO ENTRAR CON PREJUICIOS».

Antonio Bieliukas Diaz.
Escritor.